
Esta es la silla favorita de mi abuela. La deja ahí porque sí.

La casa es una casa de pueblo con una escalera. En verano siempre está en penumbra porque hace en torno a los 40 grados. En invierno siempre está puesto el brasero.

Hay un patio con macetas y un pozo, que de pequeña me daba mucho miedo porque está oscuro y no sabía lo que había dentro.

También tiene un desván, donde los primos nos metíamos de pequeños a jugar y a imaginar mundos más allá del calorazo de la meseta. Tenía baúles y libros. Está detrás de la cortina. Ahora no se puede subir porque el suelo es de madera y está carcomido.

En esta pila mi abuela lavaba la ropa con jabón hecho de aceite antes de tener una lavadora

Y esta es la parra del patio

Este fue mi sitio de veraneo durante muchos años, con manguera a falta de piscina, con lloros porque había que echarse obligatoriamente la siesta, con helado a partir de las doce de la noche sentados con las sillas al fresco.
1 comentario:
Susana... qué bonito lugar... Y qué fotos más bonitas...
Inspirador lo que cuentas, y lo que veo.
Disfruta y descansa.
Un beso!
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