viernes, 17 de julio de 2009

Camino Real de la Plata

A veces los periodistas perdemos la perspectiva de qué cosas son o no importantes. Suele pasar porque nos hacen estar demasiado tiempo subiendo y bajando en Internet los teletipos. Muchas veces son los jefes los que nos hacen perder el norte, centrados siempre en lo que pasa en Madrid o Barcelona, en Moncloa y el Congreso de los Diputados.

Esta es Carmen, tiene 51 años y no sabe que es la Operación Gurtel, ni dónde está el Palacio de la Moncloa, ni qué cargo tiene Pepe Blanco ni quién es Francisco Correa. Tiene 51 años pero su cerebro funciona como el de una niña. Vive con sus padres, muy mayores, en una venta en La Mancha que no tiene agua corriente. Como vecino tienen a un todopoderoso que ha construido una mansión con árboles tropicales y estatuas. Este terrateniente quiere expandirse aún más y robarles su vivienda heredada de siete generaciones. Para amedrentarles, les ha roto la tubería del agua, les ha matado a sus gatos y ha cortado el acceso a caminos públicos.



Este es Vicente, buen tipo. Ecologista y un luchador incansable contra el caciquismo que todavía impera en Castilla La Mancha en pleno siglo XXI y contra injusticias como la que sufre esta familia, que parece sacada de "Los santos inocentes" de Miguel Delibes.



La casa de Carmen y sus padres está al final de un camino rojizo y polvoriento de ocho kilómetros, casi en los confines del mundo, donde como te descuides atropellas con el coche a un cervatillo. El atardecer es muy bonito.




Y siguiendo camino, por el antiguco Camino Real de la Plata, se llega a la sierra de Córdoba. Allí, un grupo de hombretones quiere recuperar una vida que una vez tiraron por la ventana por culpa de las drogas. Muchos han pasado por prisión, tienen el cuerpo tatuado con el nombre de madres, hermanas y novias. Viven en una comunidad terapeútica, en un mundo que es el suyo, que puede parecer de locos pero que hay que respetar. Allí no se puede tomar más que media taza de café, o siete cigarrillos al día, hay que servir el pescado con el utensilio del pescado y la sopa con el cazo de la sopa.



Gracias a todos por vuestra valentía, por querer salir con nombres y apellidos y no con iniciales. Por dar la cara en las fotos y no pedir contraluces. Por no tener nada de lo que avergonzaros.

4 comentarios:

Sara Morante dijo...

Estremecedor.
El atardecer, un regalo.

Precarioman dijo...

Muy bueno amiga. Seguiremos luchando, supongo.

KARTERISTAS somos todos dijo...

siempre en primera fila de la vida eh?
dale duro que tu si que sabes.
felices vacaciones
un abrazote

Angelillo dijo...

Qué razón tienes !!!
Nos vemos