jueves, 21 de mayo de 2009

Hombre rico, hombre pobre

La semana pasada estuve en Bruselas en el 8º Encuentro sobre Pobreza que organiza la Comisión Europea una vez al año. Que vivan las contradicciones: Mandamases de los 27 países de la UE se reúnen a discutir sobre, ay, lo mal que está todo y los pobres que hay por las calles europeas y bla bla sobre la crisis y venga y más. Lo hicieron en un palaciaco con lámparas de araña, tapices colgados, mármoles... Y este estupendo catering para zampar a diestro y siniestro.



Los políticos no tienen vergüenza, pero, ¿y las ONG?. Es que también estaban invitadas, y allí todos los representantes de la solidaridad disfrutaron de lo lindo los postres de chocolate y fresas, del descanso para el café y las pastas, de otro descanso para el café y más pastas. De vez en cuando, las manos a la cabeza porque cuántos pobres hay en Europa y qué mal está todo.
No voy a ser cínica, claro que yo también comí, menos un día, en que me entretuve en hacer una entrevista y llegué 20 minutos tarde al comedor... ¡Y se lo habían zampado todo¡ Asi que me fui al Mc Donalds.
A lo mejor caigo en el topicazo, pero es que fue salir del Palacio de Egmont y toparme al lado de la Grand Place con una tienda lujosísima de bombones con creaciones "exclusivas", con nombre propio incluido, como si fuesen joyas.



Y al lado, a 100 metros, este pobre hombre, u hombre pobre. Tirao como un perro con sus tres perros.


4 comentarios:

Precarioman dijo...

Una cosa es que nos den pena y otra es hacer algo por solucionarlo. De hecho, hay trabajos que consisten en hacer que se hace algo para no hacerlo y poder seguir sin hacer nada.
Si hasta Aznar tiene parados en su casa de los que ocuparse...

Sara Morante dijo...

El catering tenía que haber sido del McDonnalds, hombre.
Me ha entrado la risa por tu ironía, pero la cosa es más para que te entre la furia, la verdad.

Por qué será que no me sorprende nada ya.

Se dió la gente cuenta, como te diste tú?

Elena dijo...

Ya no me sorprenden estas cosas. De hecho, no hace mucho tiempo que para festejar el fin de una Cumbre contra el hambre, los gobernantes de los ocho países más ricos del mundo se zamparon 19 platos distintos y bebieron vinos que, en algunos casos, rondaban los 500 euros la botella. Que paradoja y, sobre todo, que verguenza!

Marta Arias dijo...

A mí también me ha venido a la cabeza lo que dice el comentario anterior ¡aquello fue de vergüenza!
Lástima de fondos destinados a garantizar la comodidad de quienes hablan sobre problemas que no les afectan...